Beleza

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viernes, marzo 24, 2006

Mexoneo



El némesis de todo estudiante de 1er año, una suerte que a nosotros, de la carrera de música de la universidad de Valparaíso, fué mas bien una bienvenida que un despelote de ropas rajadas y malos olores. Fué una grata tarde con su buen vientesito y su buen sol.
Al principio, unas palabras de nuestro querido director de la escuela, luego una ceremonia bastante solemne en la cual entregaban a cada alumno de 1er año su respectiva agenda con un feo calendario (y no es chiste). Luego el recibimiento de los profesores con una muestra artística que ratificó del por qué me gusta estar ahí, con música de primer corte, hablamos de jazz y de música docta (o clásica, como la quieran llamar), para luego el bloque de los festejados.
A mí me toca ser el primer hueón que se tiene que subir al escenario a hacer el ridículo. Tuve que bailar para que los hueones se entretuvieran, para que luego me dijera "el hueón fome, no pasó la prueba", después las preguntas que la mayoría de los estudiantes de primer año no sabe: "¿quién hizo el himno de la Universidad?", que chucha pensé, pero bueno, obligado a elegir entre las 3 torturas que me tenían preparadas, por suerte solamente me tuve que comer un ajo crudo. Le hice el asco, las arcadas... toda la hueá, pero igual salí triunfante y campanante (y venga!). Y pensar que fuí el más afortunado ya que mientras iba subiendo más personas al escenario más se le subían los humos a los "buenos" estudiantes de 2do, quienes llegaron a sacar a patadas con el famoso "callejón de los karatecas" a la mayoría de los hombres del curso.
Luego vino el ballet interminable de pintura maquilladora provenientes de los infinitos bolsos de las minas del curso superior, con las cuales de pintaban de la manera más ridícula, o más impactante. Luego la salida del "antro" que se encuentra en los sótanos de nuestra sede, dimos una vuelta por valparaíso, en la cual nos burlabamos de los pobres diablos que se encontraban en su peor estado, en este caso, los mechones de otras universidades que casi ni tenían ropa.
El hueveo fué pedir plata... la hueá más humillante que jamás ha existido. Viejas pasan y ni te miran, o te agarran a chuchadas... los viejos lo mismo, pero aún así la suerte estuvo de nuestro lado, ya que sacando carisma logramos sacar dólares de uno que otro gringo... hasta nos sacaron fotos (eso es para recordar =P), y luego la exaustiva caminata vuelta a la sede a dejar el dinero.
Pero a mí me tenían que cagar, Llegué a mi casa a cambiarme de ropa y demases cuando me llaman a las 8:30 de la tarde y me dicen "hueón, no te peguís el pique pa' 'cá... se tomaron ya todo". Y ahí quedé... sin carrete, pero bueno, ya habrán más.