Beleza

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miércoles, febrero 08, 2006

Competente?


Hace unos años tuve una larga charla con un profesor de piano, más bien una profesora, que con sus largos años de experiencia puede llegar a ser bastante clara en su forma de interpretar una pieza con tal instrumento, tan nítida y precisa que llegaba a sacar el aliento. En ese entonces yo tenia 9 años... Qué iba a saber yo de música con tal edad. Recién estaba por los caminos del aprendizaje escolar, al igual que en los del instrumento, y en ese entonces no sabía qué diablos haría con tal dote que me estaban amoldando. Además era bastante inseguro con respecto a mis habilidades lo cual se transformó en un némesis al tratar de leer un poco de música.
Con respecto a esa charla que tuve con mi profesora, fué debido a esa inseguridad. Ella me dijo "así como estás nunca lograrás tocar esa pieza que tanto te gusta, pero si estudias todos los días serás bastante competente". En ese entonces no entendía la real semántica de la palabra competente. Pensaba en que para qué ser competente si no estoy en una carrera o en un maratón, pensaba que lo mejor era ir a mi ritmo y disfrutar de mi juventud. Ahora pienso "¿por qué chucha no aproveché en ese entonces cuando tenía todas esas oportunidades?". A final de cuentas el piano se convirtió mi vida y cuando maduré, pude entender que la palabra competente derivaba de la palabra capaz. me gustaría volver al pasado con la mentalidad que tengo ahora y aprovechar cada momento en que podía tocar, para ser el mejor. Pero bueno, ¿o soy yo o es que todos cuando niños nos tomamos todo a la ligera?. Eso es lo bueno de ser niño, no hay preocupaciones, tampoco decepciones... todo es un carnaval de ilusiones, llenas apegos, cariños, mimadas, y dulces. No están las horribles preocupaciones de tener un futuro, sólo está el sueño de ser un súper héroe, o qué sé yo. Mi profesora tenía toda la razón, si no estudiaba todos los días nunca podría tocar esa melodía que tanto me gusta, por eso en estos últimos tres años llegué a sacarle callos a las yemas de mis dedos, sufrí uno que otro dolor como la tendinitis, pero con eso llegué a tocar la pieza que tanto me gusta, y no paro. No sé, tal vez si a los lectores les fascina hacer algún tipo de actividad o simplemente les gusta lo que estudian, haganlo hasta que les duela. Si nunca lo hicieron, nunca es tarde para ser grande. Sólo háganlo, y verán que la satisfacción que llega quita todos los males.