Beleza

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lunes, enero 23, 2006

Elocuencia callejera


Chilito, larga franja de bellos parajes, con tus preciadas y curvilíneas costas llenas de vida, llenas de... agua... salada... emm... ¿Qué más?...

Desgraciadamente es verdad, me he fijado caminando tranquilamente por las calles de la V región lo banal que se está conviertiendo una mera conversación cotidiana y, fíjense en el detalle: "conversación cotidiana". Lo que va al simple grano de arena del mal hablar de las personas en general. Si no es a garabatos o a groserías que se toman como parte del lenguaje (en estos casos decir "La culiá" ,es lo mismo que decir "esta tipa") por parte de varios estratos socioeconómicos porque, ya saben, el tener plata no quiere decir que tengas flor de labia y tampoco quiere decir que tuviste la mejor educación, ya sea esta por algún colegio o por las importantes enseñanzas de los padres.
Me dí cuenta de que también entre nosotros se encuentra una variedad de lenguajes, ya que en la calle uno derrepente no sabe distinguir si el tipo que te está hablando lo está haciendo en español, o en alguna que otra mescolanza entre español, coa, mapudungún, quechua, bla bla bla... Hasta que llegas al punto de responder "emm... si po... emm ... demás..." sin entenderle absolutamente NADA. Nótese que no es solamente por el hecho de que la gente no sepa hablar, o que no tengan tanta elocuencia... en realidad si la tienen, pero enfoncada en otros ámbitos lingüísticos, como el sacarte la madre de veinte formas distinas... en fin, más bien es en ese tono carraspeado con la CH patinada y con voz de cantinero de la muerte hace que no sea una grata conversación. Además esa forma de hablar delata inclusive si esa persona quiere o trata de hablar bien.
Sería mucho pedir, pero me gustaría que las personas en general fueran un poco más preocupadas por su apariencia, porque cuando uno habla refleja la mayor parte de su ser, también refleja el grado de educación, el carácter, y muchas otras cosas más que influyen bastante en el desarrollo social y laboral de una persona, osea, no se les pide que sean unos académicos de la lengua (los reales si), pero que sepan o aprendan a hablar de forma correcta. No les voy a mentir, a mi derrepente también se me escapan algunos huasitos o algunos improperios, tampoco soy el mejor hablante, tampoco sé demasiado, ya que soy joven y lo demás lo puedo ir aprendiendo con el tiempo, y las personas que no lo aprendieron como lo estoy haciendo yo y miles de jóvenes más, les digo que aún hay tiempo de corregir el habla, a la edad que sea ya que nuestro cerebro deja de aprender cuando uno muere.